Vértigo
El que se ahoga no repara en qué se agarra
He ido a secarme la cara sin querer con la mojada toalla del pelo de mi madre. No recordaba ese olor. Desde que volvió de su viaje la encuentro siempre lejana, tardía. Tantas ansias de volver,para encontrarse angustiosamente un mismo lugar, en el peor sentido de la palabra.
Para qué engañarnos, no es solo el olor de mi madre lo que echo en falta. Me he despertado y no podía levantarme, sentía que no servía de nada. Y al escuchar el portazo de la vitalidad de aquellos que conmigo, se estan consumiendo sin percatarse de ello, todo el hieratismo que fingía, se ha derrumbado y solamente podía llorar y agarrarme el pecho para que no me doliera tanto.
Me dicen que aguante, que ya queda poco, que en breve se va a acabar todo, que voy a ser mas "libre". Creo que se refieren a que podré elegir de qué manera atarme. Claro, uno no puede hacer lo que le parezca, porque es perjudicial para uno. No me preocupa excesivamente el hecho de perder mi exámen hoy, sino el hecho de haber pensado mientras lloraba "qué débil es el ser humano, has vuelto a caer en lo de siempre". Evadir las obligaciones siempre me ha resultado doloroso. Y me encantaría contarle al de filosofía qué me pasa, y pedirle disculpas, y decirle "Ei, si solo te importara un segundo lo que te cuento..." Pero es estúpido, es estúpido confiar en la gente de la manera en la que lo hago. Siempre he sido así de boba para esas cosas. A ciegas...siempre.
A veces me gustaría saber por qué me ocurren estas cosas de manera descontrolada. Ayer por la noche, si no fuera por ti, me hubiera encantado dejar de existir.

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