El porvenir de mi pasado. Benedetti
Me adueñé del insomnio, lo llené de memoria y puse amor en cada parpadeo. Eso fui en los umbrales del futuro, inventándolo todo, lustrando los deseos, creyendo que servían.
En un platillo de la balanza coloco mis odios, en otro mis amores. Y he llegado ala conclusión de que las cicatrices enseñan, las caricias, también.
Nunca tuvo los ojos tan abiertos,nunca las manos le temblaron tanto.
Nunca el corazón le envió tantos mensajes.
Sin querer me metí en una utopía
y no pude salir.
Tengo ganas de mandarte un abrazo, pero no te lo mando.

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