Hoy tuve un sueño muy extraño. Me encontraba en el aula de inglés de la academia. DEntro había un gato negro, atado a una cuerda, como si de un perro se tratara, que no paraba de maullar.
Un carnicero, tumbado en el suelo decidía cortarse la mitad del cerebro, para venderla y sacarse una pasta gansa. Yo, de repente, decido lo mismo, me tumbo y me corto con un cerrucho la mitad del cerebro. Pero luego lo pienso -con lo poco de cerebro que me queda- y llego a la conclusión de que yo puedo usar mi cerebro para tener trabajo y ganar dinero así tb. A mi no me hacía tanta falta como al carnicero, que tenía su cerebro vacío y así al menos le sacaba rendimiento. Entonces me empiezo a agobiar, con el cerebro en la mano, intentando buscar la forma de ponérmelo otra vez. Justo ahí, me despierto.
Raro,uh?
C.

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