Suicidio frustrado.
Sentada en el borde de mi ventana, escuchando el zumbido que emiten los acordes de cualquiera de las canciones de Deftones,con mi copa en mi mano y los pies sucios de caminar semidescalza bajo la lluvia, me vuelve a la cabeza esa maravillosa frase que esta vez no se cumple "Séra que cuando el cielo se nubla, se aclara la mente, será que cuando el cielo llora es para que el alma sonría" Esa frase solo funcionó cuando la creé, y por aquel entonces solo tenía catorce años.
Y bueno, ahí estaba hace un momento, descubriendo lo que tanto me propongo en ocultarme. He perdido el contacto conmigo misma. La insatisfacción conmigo misma se refleja en mis relaciones con los demas. Siento que hablo con la pared. Como si hubieran desconectado mi mente de alguna máquina que la mantenía en marcha. Desconectada, de mi misma, de todos, del mundo. Y me encierro en las tradicionales vías de escape, explorando sin verguenza el límite de mi hígado, el de mis pulmones, el de mi moral, el de mis pies...
Las cosas...las he perdido. He perdido los billetes, he perdido las incomodidades, también estoy perdiendo lo que me sustenta incondicionalmente, porque hay un muro que nos separa y nos impide entendernos a ti y a mi. Y si sigues cavando, pronto mi tumba llevará tu nombre. ¿No te apetecería mas bordar los nombres en la piel con lágrimas de risa y dejar de gritar por dentro y consumirme?
Mi alma ha volado sin mi, y absorta en el borde de mi ventana, mi cuerpo se balanceaba intentando correr tras ella hacia el vacío, y acabar con todo para siempre.

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