Nirvana Rebels

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Este blog lleva en funcionamiento cuatro años ya ! :D 

Espero que disfrutes con los contenidos y si no disfrutas... a mí me da igual! Inspirado en Kurt Cobain, el layout como siempre es creación de Ren ("La calidad de Ren haciendo lays es ingualable"). Esta es la versión 4.0  

KRMN

Nombre:Carmen
Apodo: Carmelilla
Procedencia: Sevilla, porque no puedes huir de la ciudad a la que perteneces, vayas donde vayas, la ciudad va contigo.
Fecha de Nacimiento: 14 de Febrero 1987
Manías: No abrir los libros de lectura mas de 45 grados porque se joden, ser sincera a toda costa.
Signo de Zodiaco: Acuario

PREFERENCIAS

Libros:Beatriz y los cuerpos celestes
Videojuegos:yo no juego a esas cosas, pero tuve mi etapa "Prince of Persia" xD
Best group: Rocanró en vena, cada uno que se oriente br> Color: Negro
Me gusta: Dormir, leer, escribir de vez en cuando, todo lo q tiene que ver con la musica...(incluye karaoke XD)
Asignaturas: cafetería
E-Mail:
desmontandoakrmn@hotmail.com

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AGRADECIMIENTOS

A todos los que llevan estos cuatro años conmigo, y leýendome que es aún peor.

 

lunes, junio 13, 2005

La leyenda de los imys

¿Acaso alguien sabía que allí dentro vivían pequeños seres, que, hastiados del calor de sus lugares de origen eran capaces de derretir con sólo sus corazones los bienes del heladero? Ellos eran los culpables de que cuando alguien compraba un sabroso cucurucho de chocolate, se derritiera al poco. La gente pensaba que eran los 41º C que cubrían la calle, pero simplemente eran dos imys haciendo el amor. Y entre tanto, el sufrimiento de los hombres se iba acrecentando por no ser capaces de congelar lo malo y desenterrar del hielo de sus mentes todas aquellas cosas que les hacían hombres. El mundo moría de horror.
La máquina de helados era, el hogar de los que deseaban el amor por encima de todo, era el hogar de los rotos de espíritu.
Los imys eran escasos, tan escasos como es el amor verdadero en los hombres, como es la vida de una mariposa, como lo que dura un helado sin derretirse. También eran variados, porque los imys nacían en cualquier lugar del mundo. Tan solo tenían que ir hasta Sanscut y encontrar la máquina de helados. Y si un imy se diferencia de un humano, es porque ya nace armonioso de por sí, y porque al desarrollarse, su instinto le hace buscar la máquina de helados, y al llegar su cuerpo se reduce al tamaño de su corazón, porque esa es su esencia.
El día que dos imys llegaron a la vez a la máquina de helados, hubo un funeral en el mundo, y los imys celebraron recoger tanto amor. Una yonkovita y una isbiliana, llegaron un caluroso 14 de Julio a Sanscut. Su final había llegado, y era el comienzo de la muerte más preciosa de todos los tiempos.
Nadie hubiera imaginado fuera de la máquina, que dos imys del mismo sexo producirían tanto amor, solo con sus mentes. Pero ellos, acostumbrados, sabían que sólo en sus cabezas estaba todo lo necesario para vivir, y que esto no era nada nuevo. Y así fue. Tan breve como era la vida de un imy transcurrió la intensidad del sentir y esta vez se hizo saber en todo el mundo. Las radios sólo ponían tristes canciones de amor, los aviones de papel comenzaron a volar en todas direcciones buscando la máquina, las aguas escasearon y sólo una fuerte lluvia cayó como un intenso llanto, únicamente en Sanscut. El centro del mundo se había trasladado allí. Y como todo lo que está hecho para ser uno, la yonkovita y la isbiliana, se encontraron. Las arrugas de los ceños de los dioses que miraban pasmados divertían a estos diminutos seres. Inocentes, jugaban con el gozo de compartir un silencio, de acariciar un césped, de entretener los labios. Los imys estaban sorprendidos de que hubieran florecido parques enteros en la máquina, ríos, cielos, hojas caídas, calzadas y puertos por donde pasear. Todo lo que el amor les pedía, se hacía realidad al instante en sus narices. Parecía increíble que todo aquello pudiera caber dentro de una máquina de helados. Y fuera, mientras el mundo se desmoronaba del sufrimiento, la máquina no era capaz de mantener los helados fríos casi nada y el mundo de los imys se intensificaba a la vez que se perdía.
La atención estaba puesta en las neófitas, que parecían ser Mesías de la legendaria raza.
El día que la yonkovita murió, el mundo quedó perdido. Ausente, apartada del ritual, la isbiliana lloraba en un escondido parterre, creado por ella misma, y de cada rotunda lágrima brotaban diminutas flores, espinadas y fuertes. No había nada mas que hacer, sólo los hombres sabían de los espíritus. ¿Cómo resucitar un corazón? Refugiada en su mundo dentro del propio de los imys, la isbiliana hizo amago de continuar una vida.
Sólo después de mucho tiempo, cuando ya no tenía esperanzas, apareció de nuevo, repleta de historias y de amor, el fantasma de su amada. ¡Cómo se regocijaba su alma con la sola idea de besarla! Y los días transcurrieron encerrados en el dulcamara de pensar en su retorno. Y el dinamismo de Sanscut volvió a la normalidad. Las aguas volvieron a poblar los antiguos caminos de los ríos, y los bosques, sedientos, volvieron a florecer. La raza humana conservaba la esperanza de reorganizar el mundo en torno a los valores de los imys y lo estaban consiguiendo. Mientras, la isbiliana creyó haber vuelto a la vida. Todo el amor de ella era lo que necesitaba para salvarse a ella y a aquel utópico mundo que tanto había costado construir. Despertó y sólo deseó la muerte.