Sube, sube, sube
pierdo la conciencia
donde yo termino
y empieza
la llanura blanca de tu cara.
Aprietame,
fuerte, fuerte, fuerte
juraría que me asomo desde tu espalda
al resto del mundo
y ha sido
sólo un beso.
Caigo, caigo, caigo
de repente
desde lo más alto que puedo estar
donde me has llevado.
Desplomo el temblor
que provocas
con tu intermitente presencia.
No hay límite detrás de tus ojos.

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