Hoy he hecho limpieza de recuerdos.
Cogí mi vieja caja de lata rosa del colacao. Otra reliquia setentera habitante de mi micromundo.
Abrí y allí estaban, siete años de mi vida.
El número mágico. Siete.
Siete años de recuerdos meramente absurdos. Ensayos y amagos de amores inexistentes fuera de mi cabeza. Bueno, algunos fueron reales, pero no para mi.
También había postales de todas partes del mundo, algunas de buenos amigos.
Había detalles, figuritas minúsculas, corazones, dibujos, entradas de conciertos, fotografías, postales de cumpleaños, cartas de amor, sobre todo, cartas de "amor".
Yo quería un lugar para guardar los verdaderos recuerdos de algo que sí me está llenando por dentro, de algo que sí siento ir y venir entre tú y yo.
Vacié la caja revisando cada recuerdo. Pocos tenían la suficiente importancia como para permanecer en la caja.
Coloqué con cariño dentro de la caja a Herbie Hancock y a Albert Pla. Busqué Pagagnini reciente en mi bolso - manzana. Sonreí al ver la curva de la satisfacción. Y el gatito me miró atento, creyendo que viviría sin ver la luz del sol, pero no fue así.
Cerré la caja. Estaba aparentemente vacía en comparación a como estaba antes.
Satisfecha, deseé que volviera a llenarse de momentos a tu lado.

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