Nunca seré una de esas niñas monas y frágiles a lo Russian Red por más que me empeñara en serlo. Soy una chica fuerte y rota a la vez. Lo delicado no va conmigo. Una pena. Pero me siento bien, no desearía ser una triste outsider de masas como ellas. No me hace falta estar en su saco de glokenspiels, camisas de cuadros y voces impostadas. Prefiero el ostrascismo auténtico en el que me hallo.
Mis canciones no van de días alegres y tranquilos, ni de risas con los amigos.
Mis canciones van de lo que me duele, de lo que me hace sentir más intensamente, del amor y del odio, de las cuentas pendientes y de lo más oscuro de mi ser. Y es así, aunque me haya pesado a veces.
Pero ahora soy feliz. Me siento bien porque he aceptado lo que soy. Me he reunido con mi verguenza y mis canciones.
Ahora nos llevamos todos bien.
Cada día soy una nueva persona y eso me emociona.

<< Home