200 km/h
Cigarrillos y Coca Cola Light.
"Yo no tengo la culpa" me repito.
Yo no tengo la culpa.
Sólo hay ruidos y más ruidos como agujas en mi cabeza.
Anhelo un pequeño oasis de mi propiedad.
Impenetrable.
La velocidad me arrastra hacia un agujero negro.
Si lo veo es porque es demasiado tarde.
Ya no sirve de nada la ayuda porque ya estoy dentro.
Y el temor me invade, me paraliza, me desmotiva.
Lo esencial vuelve a ser prescindible.
El amor, universal, se desvanece.
El mundo me pide a gritos ser una cosa que ya no puedo ser.
Y sólo quiero escapar.
Cobarde y asquerosamente.
Escapar.
Con mi cigarrillo y mi Coca Cola light.
Es un mundo asqueroso. Para que nos vamos a engañar.

<< Home